SANTIAGO
«Emergencia» en Azabachería
Cultura adecentará el exterior de la basílica antes de que el Papa la visite y ya tras ese viaje lo rehabilitará a fondo La fachada norte de la catedral se restaurará de urgencia por decoro y ante el «riesgo de rotura y caída de piedras»
El lienzo principal de la fachada, hecho todo en granito, mide 25,8 metros de ancho por 20,4 de alto. Autor de la imagen: MARÍA MOLDES
M. Cheda santiago/la voz. 22/7/2010
Recurriendo a la vía de urgencia, la Consellería de Cultura inició ayer los trámites para restaurar de inmediato la fachada de la catedral de Santiago que se encuentra en peor estado, o sea, la de Azabachería, cuya reparación se considera a efectos oficiales una «emergencia prioritaria ante el riesgo de rotura y caída de algunas piedras», en expresión literal extraída del expediente incoado para justificar esta inversión. El departamento que gobierna Roberto Varela prevé que esos trabajos comiencen hacia mediados de septiembre y se prolonguen por espacio de nueve a doce meses. No obstante, se desarrollarán en dos fases: una menor, básicamente de limpieza y adecentamiento, programada para antes del 6 de noviembre, cuando Benedicto XVI visitará Compostela, y otra mayor, andamiaje incluido, cuyo arranque ha sido deliberadamente pospuesto hasta después del viaje papal.
Las empresas privadas interesadas en materializar esta intervención, la cual cuenta con fondos de Madrid, disponen de solo 13 días para presentar a la Xunta sus ofertas técnicas y económicas. De entre todas las aspirantes, aquella que finalmente resulte elegida cobrará del erario, impuestos agregados, 198.784 euros a lo sumo, una cuarta parte durante el 2010 y el resto a lo largo del 2011. Los estudios y actuaciones previas absorberán un 45% del presupuesto tope consignado, frente al 31,5 destinado a la rehabilitación propiamente dicha, el 19,1 consignado para la reposición de ventanales y el 4,4 distribuido entre diversas partidas menos importantes.
Datado a 22 de septiembre del 2009 y supervisado por la oficina promotora con fecha del 31 de mayo siguiente, el proyecto básico y de ejecución lo suscribe Francisco Javier Alonso de la Peña, un profesional que conoce de sobra el terreno, pues el cabildo de la basílica ya lo había fichado en la primavera del 2008 para diseñar el andamio instalado junto al pórtico de la Gloria. Asimismo, el plan director de la seo, presentado en el 2009 tras un decenio de intentos frustrados, lleva la misma firma.
«Descuido y abandono»
Con despacho en el Ensanche, el arquitecto subraya en la memoria descriptiva de las obras que la portada norte de la catedral, del siglo XVIII, «presenta un aspecto global de descuido y abandono, agravado por el hecho de ser una de las entradas monumentales al templo, y con el riesgo de desprendimiento y caída de fragmentos pétreos al espacio público». «Es muy notorio -prosigue- el efecto de la contaminación, que ennegrece la piedra. [...] Hay sillares muy degradados por la acción combinada de la erosión atmosférica y la cristalización de sales. Algunos trozos están agrietados y a punto de ceder». También destaca que las ventanas «no son estancas al agua», que las fisuras de ciertos encintados favorecen focos de humedad y que abundan los herrajes oxidados.
Al objeto de atajar esos males y otros de inferior entidad, por indicación de Alonso de la Peña se llevarán a cabo 13 labores diferentes, tanto correctoras como paliativas, agrupables en media decena de categorías: limpieza, saneamiento, reparación, sustitución de carpinterías y repintado. Por ejemplo, retirada de restos de hierro, morteros «inadecuados» y vegetación, aplicación de biocidas, extracción de sales, rejuntado de piezas escultóricas, cambio de cuanta cantería malograda haya, impermeabilización de muros en las capillas del Carmen y de la Comunión...
La memoria de la intervención prescribe de cara al futuro «la necesidad de un mantenimiento rutinario»
El autor del proyecto de restauración de Azabachería, Francisco Javier Alonso de la Peña, concluye que, una vez ejecutados los trabajos previstos en la memoria, «con la fachada limpia y unas nuevas carpinterías de vidrios grandes y un color más claro, se desterrará el aspecto oscuro y triste que [el monumento] tiene ahora». Si bien no aclara explícitamente a quién se está dirigiendo, en el citado documento tampoco elude recetar prácticas «adecuadas» de cara al futuro. «Se recuerda -señala- la necesidad de un mantenimiento rutinario de la portada, para que, finalizadas las obras, no vuelva a caer en estado de abandono».
| Asunto | Veces visto | Escrito por | Enviado |
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44 | Luis, de Cuenca | |
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26 | Luis, de Cuenca |