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10 de Abril de 2010, Retortillo de Soria-Santo Domingo de Silos, 116 km La señalización en Soria es muy escasa, pero me consta que la Asociación Soriana está trabajando en ello. Fué su presidente quien me recomendó el alojamiento en Retortillo y él que me advirtión sobre la peligrosidad d
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Enviado por: Luis, de Cuenca ()
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Yo dormí en Atienza, desde allí pasé por Tordelloso y Alpedroches hasta llegar a Miedes de Atienza. En Miedes (último pueblo guadalajareño), estando en la plaza mayor, donde está la fuente pública que tiene tan curioso sistema de provisión de agua (poco menos se lo tienen que explicar a uno para saber cómo funciona...) y frente al ayuntamiento, contacté con el alcalde del lugar, quien me selló la credencial con su recién estrenado sello referente al Camino del Cid. Me comentó que habían acondicionado las antiguas escuelas de la localidad, convirtiéndolas en acogedor albergue. Como mi intención era continuar, lo hice no por la carretera, sino por la senda que evita las repetidas curvas de la misma. Llegados a la provincia de Soria, comí en la pensión La Muralla de Retortillo de Soria, lugar muy acogedor. Retortillo, por su amurallamiento, me recordó mucho a Mansilla de las Mulas, en el Camino Francés. Tras reposo de la comida continué hacia Tarancueña, donde conocí al párroco del lugar, D. Inocente, quien siempre de buen grado ofrece su propia casa a todo peregrino de paso. Visité con él la iglesia, en pleno proceso de restauración de los retablos y me sacó de la caja fuerte, para que la viera y admirara, la preciosa Virgen de Masatrigo, talla románica de gran valor. Estuve dudoso de pernoctar allí, pero como todavía era pronto y los calores de media tarde iban a la baja, decidí avanzar hasta Caracena por el conocido cañón del mismo nombre en referencia al río que lo formó. El camino, desde Tarancueña, poco a poco se va trasformando en senda cada vez más estrecha y encajada en el valle, forzando al peregrino a vadear varias veces el río, normalmente simple arroyo. El problema radica para los ciclistas en que hay un par de lugares concretos en que el caminante debe ayudarse incluso de las manos para, literalmente, trepar unos pocos metros. A mitad del cañón hay un una especie de ensanche, el paraje llamado Los Tolmos, donde existe un yacimiento celtibérico. Poco más adelante se ve ya el ábside de la iglesia románica de Santa María y, a continuación, hay que cruzar un puente y enfrentarse a una senda empinadísima que finalmente te situa en el pueblo. Caracena es espectacular. Un pueblo de los que me gustan (aquellos donde se acaban las carreteras). Lugar de clima muy riguroso, en invierno habitan en él escasísimas personas. Entre ellas, Santiago, un pastor que, a su vez, atiende el único bar en el que el visitante puede dar cierto gusto al estómago y apagar la sed. Gran persona Santiago, siempre atenta con el peregrino de paso. Tras compartír con él y su familia un par de horas decidí pernoctar (era agosto) en el pórtico de la iglesia románica de San Pedro. Allí, el suelo está aguijarrado y el único sitio "llano" corresponde a la superficie de una gran lauda sepulcral antigua que hay en la entrada misma de la iglesia, donde extendí mi esterilla y saco. Momento único fué aquel en que, metido en el saco, jugaba con la linterna a iluminar los maravillosos capiteles románicos, de tanto o más valor que los mismísimos silenses.

¡Cáchis en la mar, Álex,, estás haciendo ponerme "tierno"!...

Despertar en el pórtico fué muy placentero. La mañana era fría y me saludaron las ovejas pastando alrededor de la iglesia. Tomé camino, ya carreterilla, adelante hasta llegar a la ermita que fotografías. Desde allí, y aún antes, se ve sobre la ladera una atalaya árabe. Era ocasión de acercarme a verla de cerca y comprobé que estaba recién restaurada, de modo que era perfectamente accesible. Se puede ascender hasta su parte superior, desde donde se ven espectaculares vistas tanto en dirección a Caracena como hacia el siguiente pueblo, Carrascosa de Abajo. El acceso se hace por escaleras metálicas y en ella hay una planta intermedia idónea para pernocta eventual (la próxima vez que "lanee" dormiré allí). Antes de llegar a Carrascosa de Abajo se pasa por un estrechamiento de la hoz del río Caracena, donde está el campamento Las Praderas, otro lugar de posible pernocta, donde en verano hay campamentos juveniles. Antes de llegar al pueblo, coincidí en el camino con una anciana medio ciega que venía de trabajar la huerta, concretamente de abrir el agua para regarla. Era una viejecilla vestida de riguroso luto a la manera antigua y, de verdad, fué un placer charlar con ella hasta llegar a la entrada de Carrascosa, pueblo por demás poco atractivo, ya aún menos teniendo en cuenta de los bastantes perros sueltos "malaspulgas" del lugar. Da mucha pena ver, al paso, la arruinadísima antigua escuela, lugar tan propio como para ser rehabilitado para cualquier fin para disfrute de los lugareños o para incluso albergue ocasional.

Siguiendo la carretera paralela al río se llega a Fresno de Caracena, pueblo de alguna mayor entidad con vistoso rollo jurisdiccional, junto al cual hay un pequeño bar-tienda. Desde Fresno, el Camino de la Lana abandona el valle del río y se dirige en dirección noroeste hacia otro pequeño pueblo, Ines. Este tramo, hasta que fué señalizado fué uno de los más conflictivos en cuestión de buena orientación para el peregrino, y no fueron pocas las ocasiones en que más de uno se perdió durante horas. Sabedor del dato, hace unos años me puse en contacto con Jorge Soriano, natural del pueblo y elaborador de su página web, a quien comenté el asunto. Gracias a su intercesión, la alcaldesa pedánea de Ines organizó con los mayores del lugar una actividad que consistió, precisamente, en señalizar la ruta desde Fresno y hasta Olmillos. En las fotos de Álex se ven las tablillas o chapas marrones con flechas amarillas que colocaron con tal ocasión.

Tras Ines, uno avanza hasta Olmillos y llega a la ribera del padre río Duero. Su paso por el puente en San Esteban de Gormaz es significativo y muy simbólico. Atrás se dejaron las cuencas de Júcar y Tajo y uno parece llegar, finalmente, al meollo de Castilla. San Esteban es monumental y allí gocé viendo las iglesias románicas de Nuestra Señora de Rivero y de San Miguel. Allí, poco peregrino yo, decidí darme un homenaje y pernocté en recién estrenado Hotel "Rivera de Duero", que además dispone de un excelentísimo restaurante donde en la cena, y muy a gusto, me dejé buena parte del presupuesto de varios días. La ocasión creo que lo merecía y no me duelen prendas...

¡En fin, que me enrollo y enrollo y no paro!, otro día más...

Si alguien se siente atraido por esta ruta jacobea mi consejo es que lea los diarios peregrinos de Mario Calvo y de Pepe "Kohete", disponibles en la página web de la AACS de Cuenca...

[www.mariocalvo.eu]

[www.alatoz.com]


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Asunto Veces visto Escrito por Enviado
Camino de la Lana en bici VIII 2147 Alex
Comentarios a las fotos... 1203 Luis, de Cuenca


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