11th sep2011

El camino… animado!

by fernando

Animación sobre el camno de Santiago
Me he encontrado esta animación sobre el camino de Santiago. Es una especie de diario contada de otra forma.

Espero que os guste:


Fast Tube by Casper

26th jul2011

Augusto, el Párroco de Triacastela

by fernando

Augusto, el Párroco de Triacastela
Muchos hemos conocido a Augusto caminando hacia Santiago, yo sin ir más lejos siempre que puedo le agradezco lo que hizo en su día, en mi camino francés.

Y una parte de lo que ofrece se ve reflejado en este artículo de El Mundo, aqui el artículo:

  • El párroco ha traducido todas las oraciones con la ayuda de los peregrinos
  • Gasta parte del cepillo en fotocopias para las plegarias de los caminantes
  • Es uno de los pocos lugares de Galicia que vive en exclusiva del Camino
  • El Códice Calixtino fijaba el pueblo como la undécima etapa a Santiago

Augusto ojea el ‘libro de los peregrinos’ subido al altar de su iglesia. Lo estrenó a principios de año y, desde entonces, los caminantes ya han cubierto cincuenta de sus páginas en blanco, en las que relatan la experiencia del Camino y dejan constancia de su gratitud. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, reza una de las inscripciones del volumen en recuerdo del poeta Antonio Machado.

El párroco Augusto Losada lleva más de tres décadas oficiando misa en Triacastela, uno de los pueblos gallegos por los que cruza el Camino de Santiago y uno de los pocos en el que sus habitantes viven, casi en exclusiva, del peregrino. El municipio, situado entre Pedrafita y Sarria, se divide en dos partes bien diferenciadas: la calle que atraviesa la carretera nacional que lleva a Becerreá y la estrecha travesía de cemento por la que discurre el camino, salpicada de restaurantes y albergues privados a cada paso.

La iglesia de Santiago es uno de los mayores reclamos para los visitantes. Conserva el ábside románico, al igual que las vidrieras, aunque la estructura es de una época posterior. Pero no es el único tesoro que custodia el templo. Bajo llave, en la sacristía donde Augusto se prepara para la oración, se oculta parte de la riqueza del recinto. Cientos de documentos ordenados por idiomas y temáticas que guardan oraciones, plegarias y reflexiones religiosas traducidas directamente por los peregrinos.

“El verdadero peregrino es aquel que cree internamente y externamente. El que no se acomoda a la pasividad de la vida. Es inquieto y tiene constancia de sí mismo”, aclara el cura. Es a ellos, a los peregrinos, a los que encomienda la tarea de traducir los textos que él mismo escribe en la lengua de Cervantes. “También los hay que son campeones de velocidad, senderistas o turistas pero ése no es el verdadero peregrino”, recalca Augusto.

‘Donativos para fotocopias’

En el cofre de madera que hace de cepillo apoyado sobre la pila bautismal a la entrada del tempo lo deja claro: ‘Donativos para fotocopias y mantenimiento de la iglesia’. La pasada semana gastó 40 euros en una copistería de Lugo con los que pudo hacer 1.500 copias de sus últimas reflexiones. A las siete de la tarde, en la misa del peregrino, alemanes, suecos, noruegos o italianos se encargan de las lecturas en sus diferentes idiomas.

En la sacristía, donde el padre Augusto se prepara antes de celebrar la homilía de cada tarde, un enorme armario raído por el paso de los años atesora las cientos de páginas en las que los peregrinos han dejado su huella. Tiene oraciones hasta en veinte idiomas, gracias a la colaboración desinteresada de los caminantes con el párroco. Solo falta uno, el gallego. “Cuando viene un húngaro, un esloveno o un maltés le pido que me traduzca mis reflexiones y luego las leemos a la hora de la misa”, subraya.

La lectura de los textos bíblicos hace que la homilía se prolongue durante una hora. El padre Augusto permite a sus fieles que permanezcan sentados mientras ayudan en la celebración de la misa. A pesar de ser una de las primeras paradas del Camino Francés en Galicia, muchos de ellos acusan el cansancio de etapas anteriores lo que dificulta que se mantengan en pie mientras se celebra la ceremonia eclesiástica.

No es el único de los secretos que guarda este pueblo bañado por las frondosas riberas del Río Oribio. En la parroquia de Cancelo todavía se conserva un altar renacentista del siglo XV, mientras que en la iglesia de San Salvador permanecía una de las pocas vírgenes ‘abrideiras’ que existen en el mundo y que ya no se enseña, por el temor a los amigos de los ajeno. La alcaldesa, Olga Iglesias, explica que Triacastela “tiene algo mágico que hay que poner en valor”. En el municipio residen 850 habitantes. Pero sólo 100 viven en el núcleo urbano y aprovechan el Camino para hacer negocio y sobrevivir.

Menú del peregrino

La decoración de las terrazas incluye pizarras donde está escrito el menú del peregrino. Y los recuerdos del Camino se apilan en las estanterías de las tiendas de souvenirs. Al albergue público se suman hasta seis más privados y han proliferado los hoteles y restaurantes. Triacastela multiplica por cuatro su población a diario entre los meses de febrero a octubre. Desde el Ayuntamiento reconocen que entre las tareas pendientes está abrir una Oficina de Información Turística para el caminante, embellecer el municipio y recuperar el patrimonio que poseen.

La alcaldesa ‘popular’, recién llegada al Ayuntamiento tras tres mandatos de gobierno socialista, muestra su enfado porque una de las firmas más importantes de refrescos del mundo se haya olvidado de Triacastela en las máquinas que diseñó y que recorren el Camino. “Muchos de los hosteleros decidieron no aceptarla porque no aparecemos, un pueblo histórico que obviaron”, lamenta.

Es una tierra escondida entre enormes montañas, rica en vegetación y de cuya importancia dejó constancia incluso el Códice Calixtino en la Edad Media. El documento, robado de la Catedral de Santiago hace semanas, recogía en sus páginas la mención a Triacastela como el final de la undécima etapa del camino a Compostela, a más de 100 kilómetros del sepulcro santo.

[foto de la noticia]

Soltar lastre en Correos

Camille y Jean son franceses. Hacen el camino en bicicleta desde León. Aprovechan su parada en el pueblo para deshacerse de parte de su equipaje, demasiado pesado para continuar la aventura. Como ellos, son más de treinta los peregrinos que a diario acuden a la oficina de Correos del pueblo desde donde envían postales a sus familiares y sueltan lastre para las siguientes etapas.

María López lleva treinta años al frente de la oficina, tiempo en el que ha tenido contacto con gente de casi todo el mundo. “Los asiáticos y los africanos son los que menos vienen pero luego llegan caminantes de todo el mundo”, explica. Entre las sorpresas que le han dado, recuerda el envío de un lote de quesos envasado al vacío a Madrid o los paquetes acolchados con botellas de aguardiente que los caminantes envían a sus familias. Con frecuencia, al igual que la pareja francesa, muchos aprovechan para mandar parte de su ropa al lugar de destino tras haber cargado demasiado la mochila.
Faltan dos horas para las siete. Augusto prepara el atuendo con el que oficiará la misa del peregrino. Busca entre sus documentos una poesía en noruego. Un grupo está de paso en Triacastela. Serán los encargados de la lectura. Sabe que no le han engañado con las traducciones porque los años le han hecho reconocer “al auténtico peregrino”.

[foto de la noticia]

Obtenido de: Triacastela, el pueblo del Camino de Santiago donde la fe habla 20 idiomas